Un pollito robótico como animal de compañía
El robot Keepon es muy bailón e interactivo. Pero lo único que hace es eso: bailar. En cambio, el pollito robótico de ThinkGeek se comporta un poco más como una mascota: pía y mueve sus alitas cuando lo tocamos y acariciamos. Y si no le hacemos caso, se pone a llorar. Eso sí, a diferencia de una mascota de carne y hueso, podemos apagarlo cuando queramos.
Mide 8 cm de altura, funciona con tres pilas de botón y viene con su propio nido, con un precio de 30 dólares (unos 21 euros al cambio actual).
Air Hogs Zero Gravity, unos coches que se suben por las paredes
El mundo de los teledirigidos no acaba en el clásico coche con control remoto. Primero fue el vehículo con detector de metales y ahora nos encontramos con los Zero Gravity, unos coches teledirigidos de la firma Air Hogs, que tiene la inaudita capacidad de subirse por las paredes. Se ha acabado aquello de reventar el coche por radio en las patas de la mesa. Y es que, incluso para los más patosos en esto del radiocontrol, el Air Hog no se encontrará con abstáculos más peigrososos que un interruptor de la luz o un cuadro mal colgado.
El único detalle a tener en cuenta es el tipo de pared, que debe ser lisa. Por lo demás, también es recomendable usarlo en exteriores… y es que no queremos ni imaginar como quedarán las paredes después jugar un rato por el pasillo. Luego está el precio. En estos momentos la broma puede costar la ganga de 350 euros